noviembre 25, 2019

La NASA analiza una muestra lunar extraída por Apolo

En diciembre del año 1972, la misión lunar Apolo 17, llevaron a cabo la extracción de roca y de tierra de la Luna. Aunque recientemente los científicos de la NASA, decidieron abrir unas muestras intactas de ello para así realizarle distintos estudios.

El pasado martes se abrieron dichas muestras, en cuanto al planteamiento de la primera fase del Análisis de Muestra de Próxima Generación de la NASA (ANGSA).

El objetivo de analizar minuciosamente estas muestras, es para expandir las posibles prácticas y técnicas que les permitan estudiar otras muestras de la Luna en un futuro y mejorar poco a poco sus herramientas; un ejemplo claro de ello es la misión de Artemis de la NASA, debido a que en el año 2024, planean llevar a cabo el próximo aterrizaje en la Luna (ya sea la primera mujer y el próximo hombre en pisar la Luna).

Abrir estas muestras ahora permitirá nuevos descubrimientos científicos sobre la Luna y permitirán a una nueva generación de científicos refinar sus técnicas para estudiar mejor las futuras muestras devueltas por los astronautas de Artemis”, explicó el curador de astromateriales de la NASA, Francis McCubbin. “Nuestras tecnologías científicas han mejorado enormemente en los últimos 50 años y los científicos tienen la oportunidad de analizar estas muestras de formas que antes no eran posibles”.

Desde que se extrajeron las muestras en las misiones Apolo, la mayoría han sido analizadas y hoy en día se continúa con estas investigaciones en la NASA. Aunque aquellas que aún no han sido estudiadas, se tomaron las correctas previsiones para así almacenarlas y que en un futuro se estudien con una tecnología mucho más avanzada, puesto que se ha visto como a través de los años se ha desarrollado, particularmente rápido.

“Hoy podemos hacer mediciones que simplemente no fueron posibles durante los años del programa Apolo”, agrega la científica del programa ANGSA, Sarah Noble. “El análisis de estas muestras maximizará el retorno científico de Apolo, además de permitir que una nueva generación de científicos y curadores refine sus técnicas y ayude a preparar a los futuros exploradores para las misiones lunares previstas en la década de 2020 y más allá”.

Para conseguir un resultado sumamente exitoso, la NASA implementará diferentes avances en cuanto a técnicas ya sea con imágenes 3D no destructivas, la espectrometría de masas y microtomía de ultra alta resolución para llevarse a cabo el estudio de la muestra.

“Los hallazgos de estas muestras proporcionarán a la NASA nuevas ideas sobre la Luna, incluida la historia de los impactos en la superficie lunar, cómo ocurren los deslizamientos de tierra en la superficie lunar y cómo la corteza lunar ha evolucionado con el tiempo”, añade el científico co-líder de ANGSA, Charles Shearer. “Esta investigación ayudará a la NASA a comprender mejor cómo se desarrollan, evolucionan e interactúan los depósitos volátiles en la Luna y otros cuerpos planetarios”.

Sin duda alguna, la NASA ha mejorado sus técnicas y tácticas para que en cada misión se recolecten las muestras necesarias para evaluar algún área específica, por ello para las misiones de Artemis en el año 2024, darán su mejor esfuerzo para así equipar a los astronautas con instrumentos totalmente seguros y mejores. De igual forma, implementarán nuevas herramientas que les permitan estudiar perfectamente cada área de la Luna.

Todas estas experiencias que la NASA poco a poco consiga, servirá completamente para que se preparen en la misión a Marte, una fase de exploración espacial que a simple vista es sumamente complicada al analizar los diferentes factores. Aunque esto no impedirá que cumplan su objetivo de enviar a los astronautas.

En conclusión, la NASA posee todo lo necesario para examinar correctamente cualquier muestra, sin embargo plantean mejorarlas a largo plazo y así arrojen resultados exactos, sin ningún tipo de equivocación.

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